Nada más infinito que pasearme por tus recuerdos,
que de haber sabido que permanecerías en el tiempo,
te hubiese abrazado más.
Hubiese cantado y reído más contigo, y en cada despertar
hubiese contemplado mucho más tu rostro.
Y de cuando te enojabas, no me hubiese enojado contigo.
Pero ahora sé que los “hubieses” no sirven de nada.
Ahora sé que en aquel presente hice todo lo que sentí hacer,
y aunque te viví a plenitud, me faltaron cosas contigo.
Hoy en tu ausencia, me siento tan incompleto
que por eso dejo mi mundo entreabierto,
para que puedas entrar cuando quieras, para que te hagas sentir
y de cualquier modo, no sentirme tan solo.